Como casi siempre, cuando algo se muere, nace la nostalgia buscando un corazón. Pero el mio es raro y aunque esté desordenado es impermeable al dolor. Cuando todo acabe y el silencio hable, solo tus pupilas sabrán que fue verdad. Y entre los cristales, pedacitos de esa tarde donde comenzamos a soñar.
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